Jaisalmer

Jaisalmer se alza en medio del desierto del Thar. A medida que vas llegando, un castillo de arena se convierte en una fortaleza de murallas doradas, y en Rajastán, aficionados a asignarles color a las ciudades, la denominan la Ciudad Dorada. En el interior de las murallas, el tiempo pasa despacio, palacios y grandes mansiones decoradas con una fina orfebrería se han reconvertido en museos, hoteles, tiendas o simples casas particulares. Dice la leyenda que Jaisalmer fue fundada por un descendiente de Krishna, la octava reencarnación del dios Vishnú. La ciudad vivió su ciclo dorado allá por el siglo XVI cuando las caravanas comerciales entre Oriente Medio y Asia, tenían un paso obligado y se les pedía el pago de un peaje.